jueves, diciembre 27, 2001

Hoy he terminado de leer Cien años de soledad y me gustaría dejar esta frase que me parece inmensa, y que todos escribimos con García Márquez:

Ella lo dejó terminar (...) y sin que él le hubiera revelado que estaba llorando de amor, ella reconoció de inmediato el llanto más antiguo de la historia del hombre.

Qué razón tenía el sabio catalán...
...Terminó por recomendarles a todos (...) que en cualquier lugar que estuvieran recordaran siempre que el pasado es mentira, que la memoria no tenía caminos de regreso, que toda primavera antigua era irrecuperable, y que el amor más desatinado y tenaz era de todos modos una verdad efímera.

Y quedó hecho el vaticinio:
El mundo habrá acabado de joderse el día en que los hombres viajen en primera clase y la literatura en el vagón de carga.

domingo, diciembre 23, 2001


me gustan los faros. Desde pequeño
en verano vivía a pie de playa. Vivíamos prácticamente solos. Al final de las casas habían las ruinas de un faro, o yo soñé que estaban ahí

las torres, ya lo sabes, son una pequeña obsesión

las torres, las aves, el agua... lo de hacer balance a fin de año es una tontería, por lo de la convención. Pero si le damos un volantazo a la balsa, yo sé que mis aves seguirán ahí, que la ruina de karthago seguirá ahí, que el amor por los mitos seguirá ahí. Por eso, si tienes que darle un giro de timón a la balsa, lo más probable es que al darte la vuelta te encuentres mi cara en una mueca, burlándome de tus debilidades, porque yo también me quedo aquí, que el riesgo de naufragio es muy tentador

ya lo sabes, todoesmentira



He tenido unos días abandonado este blog, en los que he ido de cenas navideñas -como todos- y esas cosas. Las del año pasado me llenaron más, y el caso es que me pregunto por qué.
Pero lo malo es que tengo la respuesta, y ésta es lo que no me gusta...

Tal vez no haya sido un buen año. No se si esto vendrá ahora que parece que toca que todos hagamos balance del año que pronto terminará. Pero prefiero saber a donde voy, de donde vengo no me importa tanto. Solo saber con que alforjas cuento para el camino y poco más, el resto vendrá por añadidura. Y a veces, un giro de timón o un volantazo dan algo de aliciente a todo esto, el riesgo que uno corre es el de marearse y no saber donde estamos. Pero como decía antes, lo importante es saber a donde vamos y creo que tengo el mapa del tesoro. Lo malo es que en estas aguas hay muchos piratas, y si te caes al agua algún tiburón que otro te morderá una pierna, pero siempre nos quedará la otra...

martes, diciembre 18, 2001

Hoy mi ciudad olía a pueblo.
Esta fría noche de diciembre regresaba de escuchar a la Coral de la Universidad de Alicante en la Iglesia de Nuestra Señora de Gracia. La noche era un tanto desapacible y la lluvia no acompañaba. Subiendo por la calle Castaños a la altura de, la que dicen fue, la casa donde nació Gabriel Miró, un olor a leña quemada, a chimenea, a HOGAR se difuminaba en el ambiente. Caminaba solo por la calle y la sensación de calma y sosiego era tan agradable como extraña. Por un instante recordé otra noche de noviembre en Castalla, o aquellas tardes de domingo en Benimantell, y pensé "hoy mi ciudad huele a pueblo".

lunes, diciembre 17, 2001

Esta noche me viene a la cabeza una frase.... ¡de hoy no pasa!
Y ha servido para reafirmarme en una serie de ideas y decisiones.
En Enero algunas cosas cambiarán, amén del calendario que cuelga en mi habitación.
Dixi

domingo, diciembre 16, 2001

Variación

Doy gracias a la luna por ser la luna, a los peces por ser los peces, a la piedra imán por ser el imán.
Doy gracias por aquel Alonso Quijano que, a fuer de crédulo lector, logró ser don Quijote.
Doy gracias a la torre de Babel, que nos ha dado la diversidad de las lenguas.
Doy gracias por la vasta bondad que inunda como el aire la tierra y por la belleza que acecha.
Doy gracias por aquel viejo asesino, que en una habitación desmantelada de la calle Cabrera, me dio una naranja y me dijo: "No me gusta que la gente salga de mi casa con las manos vacías". Serían las doce de la noche y no nos vimos más.
Doy gracias por el mar, que nos ha deparado la Odisea.
Doy gracias por un árbol en Santa Fe y por un árbol en Wisconsin.
Doy gracias a De Quincey por haber sido, a despecho del opio o por virtud del opio, De Quincey.
Doy gracias por los labios que no he besado, por las ciudades que no he visto.
Doy gracias a las mujeres que me han dejado o que yo he dejado, lo mismo da.
Doy gracias por el sueño en el que me pierdo, como en aquel abismo en que los astros no conocían su camino.
Doy gracias por aquella señora anciana que, con la voz muy tenue, dijo a quienes rodeaban su agonía "Dejenmé morir tranquila" y después la mala palabra, que por única vez le oímos decir.
Doy gracias por las dos rectas espadas que Mansilla y Borges cambiaron, en la víspera de una de sus batallas.
Doy gracias por la muerte de mi conciencia y por la muerte de mi carne.
Sólo un hombre a quien no le queda otra cosa que el universo pudo haber escrito estas líneas.

Jorge Luis Borges
No se por qué, pero navegando esta expléndida mañana de domingo, no me he podido resistirme a postear este texto que me he tropezado. Y el caso es que me sonaba de algo y me recordaba a alguien que es sin duda El Visitante de este lugar...

El Corán dice que la muerte de un inocente es la muerte de toda la humanidad. ¿Cuántas humanidades hemos aniquilado y cuántas más exterminaremos? De modo inexorable reiteramos, como individuos y como sociedad, los actos más aberrantes y al parecer estamos dispuestos a regresar eternamente para confirmar que los ciclos de nuestra historia son similares. Alguna vez, Jorge Luis Borges escribió en El otro, el mismo:

Lo supieron los arduos alumnos de Pitágoras:
Los astros y los hombres vuelven cíclicamente;
Los átomos fatales repetirán la urgente
Afrodita de oro, los tebanos, las ágoras.

sábado, diciembre 15, 2001

Mi amigo Bioy me relató la siguiente confidencia : "Después de comer, Borges y yo fuimos a la ventana de la sala de Silvina, a esperar las doce. Borges dijo: "Esperamos algo que no sabemos bien en que consiste". Miré los árboles y los senderos de la plaza, la estatua de Alvear y pensé en la máquina del tiempo de Wells y en que todos somos unas máquinas de tiempo de vuelo de ave de corral. "Qué raro -comentó Borges- que en tantos años como viví no hubiera un momento en que yo haya estado más adelante en el futuro que ahora".
Era un 31 de diciembre de 1960.

Esta confidencia fue un secreto durante muchos años, pero hoy es el día en el que debía saberse. Hoy hace frío y Siberia está más cerca....
Una de las múltiples conversaciones entre Borges y Bioy Casares quedó reflejada en mi cuaderno aquel día de mayo de 1952. El recuerdo es muy vago y a parte de las notas que voy a transcribir tan solo me queda en la memoria el olor de las pastas de mantequilla y su terroso dulzor...

Borges comentaba a Bioy un artículo, publicado en "Sur" hacía años, de Francisco Romero. En él, aquel excelso filósofo, llegaba a la conclusión de que las dos operaciones esenciales y tal vez únicas de la actividad humana eran unir y separar . Borges comentó: " Es un presocrático. Tiene todo el pasado por delante". Mientras la lluvia en los oídos. Borges en pie, mirando hacia el infinito. Delante la ventana, y en ella multitud de finos hilillos de agua resbalaban por el cristal....

Hoy en la sección de anuncios varios tenemos el blog de mi amiguete Óscar la mentira

donde se puede uno encontrar con todo tipo de cosas, incluso se puede uno tropezar consigo mismo. Este personaje bien merece un blog paralelo en el que tratar de desentrañar la idiosincrasia de semejante sujeto, que además de serlo debería estarlo. Pero a falta de algún orate que se preste para semejante labor, lo único que nos queda es acudir a las fuentes y que cada uno decida y se atenga a las consecuencias la mentira




domingo, diciembre 09, 2001

desde luego... este Alfonso es un paniaguao, que no entiende de estética ni de nada...
les dejo con el maestro Celaya, a ver si el pobre Corral aprende algo


Debo ser algo tonto
porque a veces me ocurre que me pongo a hablar solo,
y digo cosas locas,
digo nombres bonitos de muchachas y barcos
o títulos de libros que nadie ha escrito nunca.
Debo ser algo tonto.

Babeo, grito y lloro.
Los verbos absolutos me llenan de ternura
y esas vocales sueltas, inútiles, redondas,
que vuelan para nada,
me elevan boquiabierto hacia no sé qué gozos.

Soy feliz y, por eso, también un poco tonto.

sábado, diciembre 08, 2001

Hoy colgaré un texto que pertenece a una bella canción interpretada por María del Mar Bonet.

QUÈ VOLEN AQUESTA GENT?

De matinada han trucat,
són al replà de l'escala
la mare quan surt a obrir,
porta la bata posada.
"Què volen aquesta gent
que truquen de matinada?"

"El seu fil, que no és aquí?"
"N'és adormit a la cambra,
què li volen al meu fill?"
El fill mig es desvetllava
"Què volen aquesta gent
que truquen de matinada?"

La mare ben poc en sap
de totes les esperances
del seu fill estudiant
que ben compromès n'estava
"Què volen aquesta gent
que truquen de matinada?"

Dies ha que parla poc
i cada nit s'agitava,
li venia un tremolor
tement un truc a trenc d'alba.
"Què volen aquesta gent
que truquen de matinada?"

Encara no ben despert
ja sent viva la trucada
i es llença pel finestral
a l'asfalt, d'una volada.
"Què volen aquesta gent
que truquen de matinada?"

Els que truquen resten muts,
menys un d'ells -potser el que mana-
que s'inclina al finestral,
darrere xiscla la mare
"Què volen aquesta gent
que truquen de matinada?"

De matinada han trucat,
-la llei una hora assenyala-
Ara l'estudiant és mort,
n'és mort d'un truc a trenc d'alba.
"Què volen aquesta gent
que truquen de matinada?"

Letra: Lluís Serrahima
Música: Maria del Mar Bonet

viernes, diciembre 07, 2001

He aquí un texto de uno de los últimos pensadores utópicos. Fourier supo comprender a tiempo que el proceso industrializador conducía hacia un universo de la simulación, de la repetición compulsiva y de la abolición de la diferencia, emprendiendo una cruzada a favor de lo natural frente a lo artificial, de la multiplicidad y la diferencia frente a la estandarización de la producción y el consumo, del polimorfismo del deseo frente a la homogeneidad del orden instituido; con estos materiales construyó la más gigantesca utopía de todos los tiempos.
Precisamente en estos tiempos antiutópicos en que vivimos es cuando se hace más imprescindible reabrir el debate sobre la utopía y adquiere un renovado valor el delirio onírico de Fourier frente al positivismo triunfante.

No pretendo decir que mis perspectivas sean inmensas porque hayan alcanzado lo que las vuestras no han logrado en modo alguno: he hecho lo que otras mil personas podían haber hecho antes que yo, pero he ido sólo hacia el objetivo, sin medios adquiridos y sin caminos abiertos. Yo SOLO habré confundido veinte siglos de imbecilidad política; y a mí sólo las generaciones presentes y futuras deberán la iniciativa de su inmensa felicidad. Antes de mí, la Humanidad ha perdido varios miles de años en luchar locamente contra la naturaleza; yo he sido el primero que se ha doblegado ante ella al estudiar la Atracción, órgano de sus decretos; por eso se ha dignado sonreír al único mortal que le rindió homenaje y me ha entregado todos sus tesoros. Poseedor del libro de los Destinos, vengo a disipar las tinieblas políticas y morales, y sobre las ruinas de las ciencias inciertas elevo la Teoría de la Armonía universal.
Exegi monumentum aere perennius

Charles Fourier, O.C., tomo I, pág. 1
Aquí van algunas de las reflexiones de Bioy Casares:

"Escribir es agregar un cuarto a la casa de la vida."
"La literatura fantástica es una manera de explicar el universo, de indagar en las grietas que se abren el la masa de lo real."

miércoles, diciembre 05, 2001

...Siempre sin levantar la voz, hizo un pormenorizado recuento de cómo se había fundado la aldea, de cómo se había repartido la tierra, abierto los caminos e introducido las mejoras que les había ido exigiendo la necesidad, sin haber molestado a gobierno alguno y sin que nadie los molestara. "Somos tan pacíficos que ni siquiera nos hemos muerto de muerte natural", dijo. "Ya ve que todavía no tenemos cementerio."
No se dolió de que el gobierno no los hubiera ayudado. Al contrario, se alegraba de que hasta entonces los hubiera dejado crecer en paz, y esperaba que así los siguiera dejando, porque ellos no habían fundado un pueblo para que el primer advenedizo les fuera a decir lo que debían hacer..."

Cien años de soledad, Gabriel García Márquez

En Macondo pudo ser