Espero que después de estos días de desencuentros aún quede algún aguerrido navegante que esté dispuesto a naufragar en la lectura de las letras -que sin mucho sentido- junta este balsero. Ya se sabe que los balseros gustan de sentarse bajo el árbol del pan a esperar que la brisa sople suave y la mar sea favorable. Pues eso hacía yo, a falta de árbol del pan, buena fue una palmera y en mis pensamientos -que son portátiles- por otro lado, la idea de unirme a esa dichosa sociedad secreta de shandys.
Hoy he sentido otra vez los brazos y me he decidido a remar de nuevo, una vez más sin un rumbo claro, pero lo importante es que era día 27 de febrero y aunque Óscar no lo crea soy un portátil, y aunque él no lo sepa la sociedad ha sido creada, y si no que se lo pregunten a Vila-Matas
Un saludo a todos y no olviden que el Guadiana existe aunque en ocasiones no lo vean.
